Eflorescencias o manchas blancas en el hormigón.

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Seguramente como profesional de la construcción, ha observado que en algunos pavimentos de adoquines, se presentan manchas blancas en su superficie. Este fenómeno se llama “eflorescencia”. En adoquines de color gris natural, cuando se presenta casi no se nota, pero en el caso de adoquines de hormigón con color, el contraste con el fondo es mayor. Su presencia es algo normal, la cual se origina en los ingredientes del hormigón y no implica mala calidad de un producto o responsabilidad de parte del fabricante o contratista. No es razón para rechazar ni el producto ni el trabajo. Es algo imprevisible y poco controlable. De hecho la norma que afirma:

“Los adoquines pueden exhibir una cantidad moderada de eflorescencia en algunas de las unidades, ésta no se debe considerar como dañina pues desaparece con el uso…”.

Además dicha norma describe en el mismo apartado un método de comparación de patrones, no obstante, se aclara que la cantidad máxima de unidades que presentan eflorescencia en la superficie de desgaste, se definirá mediante acuerdo mutuo entre el cliente y el proveedor.

 

¿Qué es la eflorescencia?

Hay una norma define la eflorescencia como: “Un depósito de sales, usualmente blanco, que se forma en la superficie, cuando la sustancia en solución emerge del interior del hormigón o mampostería y seguidamente se precipita por reacción, como son la carbonatación o evaporación”.

Ocurre cuando la humedad disuelve las sales en el hormigón y las lleva a través de la acción capilar hacia la superficie. Cuando se evapora la humedad, deja tras de sí un depósito de mineral.

Casi siempre es blanco, aunque podría ser un color gris-blanco o un blanco azulado, y siempre estropea el aspecto y la coloración de la pavimentación.

 

El mecanismo químico

El hormigón se prepara con cemento y el cemento está hecho de piedra caliza. En consecuencia, todos los pavimentos de hormigón contienen una cantidad de cal o de óxido de calcio (CaO). Los adoquines de mejor calidad se fabrican con un hormigón de mejor calidad, que generalmente tiene un contenido de cemento más alto en relación con adoquines de mala calidad, y así, contra toda lógica, la eflorescencia puede afectar a los productos de mejor calidad con mayor severidad que las alternativas más “económicas”.

En cuanto a la reacción sucede lo siguiente:
El óxido de calcio es soluble en agua, que se disuelve para formar hidróxido de calcio.

CaO + H2O → Ca (OH) 2

Este hidróxido de calcio soluble puede migrar a la superficie del pavimento, con lo cual se tiene la oportunidad de reaccionar con el dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, para formar carbonato de calcio, que no es soluble, y algo de agua.

Ca (OH) 2 + CO2 → CaCO3 + H2O

Este carbonato de calcio forma el depósito blanco, que es el indicador más visible de que hay eflorescencia en curso. Aunque el carbonato de calcio es insoluble en agua, no es permanente y gradualmente reacciona con más dióxido de carbono y más agua para formar bicarbonato de calcio, el cual es soluble.

CaCO3 + CO2 + H2O → Ca (HCO3) 2

El problema es que esta transición de sales insolubles a solubles es más lenta que la transición de la anterior soluble a insoluble, por lo que hay un exceso de material insoluble, que es el depósito blanquecino en la superficie. La eflorescencia puede ser primaria o secundaria, pero con frecuencia la distinción entre una y otra es arbitraria.

La eflorescencia primaria generalmente ocurre en el proceso de fabricación de los adoquines de hormigón y durante el curado. La eflorescencia que se da al usar el adoquín en la construcción es llamada secundaria.

 

¿Cómo desaparecer la eflorescencia?

Que no se produzca eflorescencia es difícil y lograrlo es casi imposible, pues no existe ningún aditivo que funcione de manera infalible en todos los productos y en todas las ocasiones.

 

Eflorescencia en adoquines

Si no es posible evitar la formación de un componente que genera eflorescencia, tendría que existir la opción de evitar que este componente llegue al punto donde ocurre el problema, en este caso, la superficie de los adoquines. El transporte del hidróxido de calcio hasta la superficie se realiza mediante los poros capilares durante el proceso de secado de los productos de hormigón.

Estos poros existen en todos los productos de hormigón y no se pueden evitar, pues son el resultado del proceso de secado y endurecimiento. La reducción de poros se consigue añadiendo plastificante para

alisar la superficie. Los poros restantes se pueden cerrar añadiendo más aditivos al preparado.

Como se mencionó anteriormente, la costra blanca se va convertir en un compuesto soluble que llegará a ser arrastrado por la lluvia y el viento, pero también puede quitar parte del material insoluble, de la misma manera que lo hace con la arena de sello u otras partículas que pueden ser lavadas de la superficie. La lluvia ligeramente ácida disuelve mejor las sales depositadas, por lo que el problema puede desaparecer más

rápidamente en zonas urbanas que en localidades rurales. Hay que tomar en cuenta, que algunos de los productos que se venden para quitar las sales visibles de la superficie del adoquín, son una solución temporal y hay posibilidades de que el problema regrese.

Cualquier “tratamiento químico” debe considerarse con sumo cuidado y probado en un área discreta antes de aplicarlo sobre el resto del pavimento. Muchos de estos productos se basan en una mezcla de detergentes y ácidos que “disuelven” el carbonato insoluble y permite que sea arrastrado. Sin embargo, algunos ácidos también pueden reaccionar adversamente con los pigmentos utilizados para hormigon de color y pueden provocar cambios de color alarmantes.

Una estrategia no química implica el cepillado regular y enjuague con agua limpia. Esto ayuda a eliminar tanto los productos solubles como los insolubles de la eflorescencia. En ocasiones se ha sugerido que añadir detergente al agua también puede ayudar. En cuanto a las hidrolavadoras, es incierto si son una buena solución. No hay duda de que pueden y de hecho eliminan algunos de los depósitos, pero también pueden dañar la superficie del pavimento, especialmente cuando se usa regularmente y en ángulos de incidencia que puedan sacar la arena de sello.

Algunos métodos mecánicos para eliminar los depósitos de eflorescencias como el “sand-, grit- or shot-blasting”, pueden degradar la superficie, que es desde el punto de vista del propietario, la parte más importante, pero esta estrategia se puede utilizar en algunos proyectos comerciales y en zonas donde esto no interese demasiado.

 

¿Cuánto tiempo durará la eflorescencia?

Nadie puede decir cuánto tiempo va a durar cualquier incidencia de eflorescencia. La mayoría de los casos se hacen evidentes entre 3 y 6 semanas después de la colocación de los adoquines y luego tienden a desaparecer gradualmente en un período de 3 a 6 meses.

Mientras haya óxido de calcio “libre” en el sistema, ya sea dentro de los adoquines o en la cama de arena, la eflorescencia puede continuar. Sin embargo, puede estar ocurriendo en una escala relativamente pequeña la cual es apenas perceptible.

 

¿Cómo se puede minimizar la eflorescencia?

El propietario prácticamente se limita a tratar el problema una vez que este se produzca. Los fabricantes, por su parte, tienen la mayor influencia, pues hay numerosas oportunidades para intervenir y gestionar el proceso de producción con el objetivo de minimizar el potencial problema.

Pueden:

  • Reducir la cantidad de agua utilizada en la mezcla de hormigon, y así minimizar la posibilidad de que el hidróxido de calcio emigre durante el proceso de curado inicial.
  • Emplear aditivos en el hormigon fresco paraminimizar la formación de las sales.
  • Controlar el proceso de curado mediante el ajuste de la temperatura y los niveles de humedad dentro de la cámara de curado.
  • Reducir la velocidad del proceso de curado para fomentar la formación del carbonato de calcio insoluble, y así crear una barrera para la migración interna de las sales disueltas.
  • Control en el almacenamiento para asegurar las condiciones óptimas que minimicen la formación de condensación excesiva la cual devuelve agua al adoquín y promueve la migración. Esto se consigue principalmente manteniendo las nuevas unidades en un entorno bien ventilado.

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